Equipados con cámaras, sensores y pantallas táctiles, prometen agilizar la compra, aunque reabren el debate sobre la privacidad de los consumidores. Los nuevos carritos inteligentes, impulsados por inteligencia artificial, ya se utilizan en supermercados de Estados Unidos para reconocer los productos, calcular el importe de la compra en tiempo real, aplicar descuentos y permitir el pago sin pasar por caja.