Con la rutina que llevamos hoy en día, comer bien no suele fallar por falta de intención, sino por falta de tiempo. Entre trabajo, prisas y días encadenados sin pausa, lo primero que desaparece casi siempre son las verduras. No porque no sean importantes, sino porque cocinarlas cada día no encaja en la vida real. Además, cuando las cocinamos resultan muy aburridas. Al final, se repiten siempre las mismas soluciones rápidas o directamente se improvisa lo que se puede.