En Helsinki, una biblioteca puede ser al mismo tiempo sala de estudio, estudio de grabación, taller de costura, punto de encuentro y refugio contra el frío. En Finlandia, estos espacios dejaron de ser depósitos de libros para convertirse en una pieza concreta de la vida en común. Antes de las ocho de la mañana, en pleno invierno, ya hay gente esperando frente a Oodi, la biblioteca central de Helsinki. Cuando las puertas se abren, algunos entran corriendo. No van necesariamente a buscar un libro.