Llega el verano y el armario de los peques entra en otra dimensión. Más horas fuera de casa, más cambios de ropa al día, más sudor, más manchas de helado en sitios imposibles. Y a la hora de vestirlos os digo, así en confianza, que importa mucho menos lo que esté de moda esta temporada y mucho más cómo se sienten ellos dentro de la prenda. Que sí, queremos que vayan monos. No nos vamos a engañar, todas pasamos por la sección infantil y se nos cae la baba con según qué vestido.