Rafael López Castellón, de 53 años, fue víctima de las pandillas durante más de una década: la Mara Salvatrucha-13 saqueaba una tienda que tenía en el cantón Loma de la Cruz, en Jucuapa, Usulután. Pese a ser víctima de las pandillas, la Policía lo capturó el ocho de abril de 2022. Murió bajo custodia del Estado y fue enterrado en una fosa del cementerio La Bermeja, en San Salvador, sin que su familia se diera cuenta.