Tania Ramírez viene de una familia de comerciantes de San Ignacio, un pueblo en la sierra de Cajamarca, cerca de la frontera con Ecuador. La congresista fujimorista, sin embargo, encontró una forma distinta de hacer negocios. No fue con una tienda o una bodega. Lo suyo fue más ambicioso: se inventó una universidad pública en su provincia que, apenas dos años después de fundada, terminó contratando a su entorno familiar por más de 200,000 soles.