Hace no mucho tiempo, cambiar de celular era algo relativamente simple. Veías un modelo nuevo, comparabas un poco y, si te convencía, dabas el salto sin pensarlo demasiado. Hoy, la historia es muy distinta. Los precios han subido de forma constante, las diferencias entre modelos son cada vez menos evidentes y, en muchos casos, terminas pagando mucho más sin sentir una mejora real en el uso diario, ahora los celulares son carísimos. En México, comprar un smartphone ya no es una decisión impulsiva.