El estatus es una dimensión invisible pero decisiva en la vida organizativa. Más allá de cargos, sueldos y organigramas, influye en la motivación, la colaboración, las decisiones de carrera y la forma en que las personas ejercen el poder. A partir de diversos estudios académicos, The Economist muestra que el reconocimiento social puede impulsar el esfuerzo y la ayuda mutua, pero también generar rivalidades, conflictos y comportamientos poco saludables.