Fue hace más de veinte años cuando Ang Lee nos removió los corazones y robó unas cuantas lágrimas con la historia de Ennis y Jack, dos amigos que se ven avasallados por una atracción intensa, que deriva en un amor profundo y voraz. Si bien para ese entonces ya existían varias narrativas queer en el cine, ésta en particular conmovió a una audiencia innumerable y se ganó la trascendencia, convirtiéndose en un referente que, al ser evocado, trae consigo grandes expectativas.