Entre un ejército de Lioneles Messi frente al estadio AT&T de Arlington, Texas, Juan Manuel García destacaba entre la multitud. Al igual que el resto de hinchas, llevaba el número 10 en la espalda, pero ahí acababa el parecido. El número 10 de García pertenecía, en realidad, a Diego Maradona, quien sigue siendo, incluso tras su muerte, el superhéroe por excelencia del fútbol argentino y un símbolo perdurable de su país.