El caso JadePuffer no destaca porque use una vulnerabilidad desconocida ni porque despliegue una técnica especialmente refinada. La alerta es otra: según Sysdig, la operación fue conducida de extremo a extremo por un agente basado en un modelo de lenguaje, capaz de encadenar reconocimiento, robo de credenciales, movimiento lateral, persistencia y destrucción de datos sin que un operador humano guiara cada paso.