Durante años, muchas empresas de seguridad han trabajado con sistemas improvisados para gestionar su operativa diaria. Hojas de cálculo, programas poco conectados entre sí, llamadas constantes entre departamentos y procesos manuales que consumen tiempo y recursos. El problema es que, cuando una empresa empieza a crecer, esa forma de trabajar termina pasando factura. Hoy en día, el margen competitivo en el sector de la seguridad es cada vez más estrecho.