Keiko Fujimori llega a la presidencia después de quince años y cuatro intentos. Pero el Perú que la rechazó las tres veces anteriores es, en buena parte, el mismo que volvió a rechazarla esta vez. Gana, y no hubo fraude, como tampoco las veces que perdió. Ese matiz importa más que el resultado mismo, porque de él depende cómo se gobierna a partir del 28 de julio. En la primera vuelta de abril, entre 35 candidatos, ni ella ni Roberto Sánchez juntaron entre los dos ni un tercio de las preferencias.