"Se acabaron. Hay que cerrarlas". Corría el año 2014 y el entonces candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostraba tajante ante la habitual práctica de colocación a dedo de expolíticos en puestos clave tanto de la Administración Pública como de los consejos de administración de grandes empresas, especialmente en sectores regulados, donde el negocio depende en gran medida de decisiones políticas (energía, telecomunicaciones, defensa, banca...).