Si en algo seguramente estaremos de acuerdo es en que cuatro años no son nada cuando se trata de sanear al Estado. No perdamos de vista que amplios sectores esperamos que Semilla inicie un proceso de transformación, pero a las mafias tradicionales como el CACIF y a otros narcopoderes el mandato de Semilla les resulta como una pausa incómoda de la cual esperan desentenderse en las elecciones del 2027, si no logran descarrilar antes al proyecto liderado por Arévalo.