El lobo (Canis lupus) ocupaba antiguamente la mayor parte de la península ibérica, pero durante el siglo XX sufrió un fuerte declive debido a la persecución humana. Hacia la década de 1970 alcanzaron su mínimo histórico. Desde entonces, la recuperación de la especie ha sido desigual y ha reabierto el debate sobre su gestión. Ahora sus poblaciones se concentran principalmente en el noroeste peninsular.