Cuando una madre jefa de hogar busca empleo, no solo necesita un curso de capacitación. Requiere también acceso a cuidado infantil, apoyo en salud mental y transporte seguro. Para ella, sus necesidades están interconectadas. Sin embargo, para el Estado, cada una pertenece a un ministerio distinto, con ventanillas separadas y programas que no conversan entre sí. Ella espera una solución integral, pero recibe un laberinto de trámites. Esta fragmentación es el nudo crítico de nuestra política pública.