Bañarse con lentillas puede aumentar el riesgo de infecciones oculares graves causadas por una ameba acuática e incluso comprometer la visión de forma permanente. Según ha explicado la especialista y directora de la Clínica Martínez de Carneros, la doctora Paloma Martínez, millones de personas utilizan lentes de contacto de forma habitual, y una parte importante continúa bañándose en piscinas, playas, lagos, parques acuáticos o, incluso, duchándose sin retirarlas previamente.