John Wayne era un entusiasta de la cocina y solía disfrutar comiendo en compañía de sus seres queridos. Su apetito era enorme, especialmente por la carne roja, y su preferencia estaba claramente puesta en el 'cowboy steak', un corte de ribeye con hueso similar al tomahawk pero sin el hueso de la costilla. Le encantaba cocinarlo a la parrilla, dorándolo mucho por fuera y dejando el interior en un punto medio. A veces añadía unas pocas patatas como guarnición y ya tenía su plato ideal.