Mientras la histeria comenzaba a cundir en España por el primer contagio de ébola fuera de África, dos países de este continente celebraban con cautela que habían conseguido atajar el brote. Son Nigeria y Senegal, dos estados muy distintos a los tres afectados por la epidemia (Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry) en los mejores infraestructuras sanitarias, mezcladas con la concienciación ciudadana y la formación de los sanitarios han resultado cruciales para que la enfermedad no se expandiera.