No es un secreto que las decisiones y experiencias de consumo están cada vez más mediadas digitalmente. Como consecuencia, el comportamiento del consumidor es progresivamente fruto del conjunto de la psicología humana y de los algoritmos omnipresentes. La maduración de los Modelos Extensos de Lenguaje (LLMs) está acelerando aún más la diseminación e impacto de la inteligencia artificial (IA). Ésta promete mejorar la vida de los consumidores en todo el mundo, tanto en aspectos pequeños como grandes.