El reloj anunciaba el mediodía, Pedro Armendáriz aguardaba ansioso la hora del almuerzo, pero no eran deseos de comer los pensamientos que invadían su mente el 18 de junio de 1963, nada, más alejado de ello...
Mientras su esposa abandonaba la habitación por el oscuro corredor del hospital, preocupada por cómo Pedro se sumía en el dolor y la enfermedad, él repasaba minuciosamente, uno por uno los pasos de su plan, plan que había tejido con detalles en los últimos días.
Hoy te contamos como la radiación acabó con la vida de Pedro Armendáriz debido a las pruebas atómicas de Hoppenheimer.