En 1996, Demi Moore alcanzó un logro extraordinario. Gracias a Striptease, se convirtió en la actriz mejor pagada del mundo y de la historia en ese momento, recibiendo un sueldo de 13 millones de dólares. Una cifra tan impresionante que solo había realmente una persona capaz de superarla en Hollywood: ella misma. Un nuevo récord financiero Un año después, Moore logró superar su propio récord con La teniente O’Neil, una de sus películas más memorables, por la que recibió 15 millones de dólares.