Me acabo de acordar de una gata chiclosa, Jenny, con sus lunares, sus manchas de leopardo, con sus rayas de tigre, y más vaga que un bardo, todo el día tirada, ya sea sobre una losa, o sobre un escalón, sobre la alfombra, sobre un edredón, tirada y estirándose tirada, no estoy de broma, era una gata de goma… Ahora bien, cuando se termine el día y la casa se amuerme, y toda la familia ya se duerme, Jenny comienza entonces su faena, se baja al sótano y compone una cadena de ilícitos, solícitos...