Una campaña electoral es como una carrera de 100 metros, pero la comunicación de un gobierno es un maratón. Primero velocidad para ganar y después resistencia para gobernar. La necesidad de liderazgos sustentados en la confianza, la reputación y la autenticidad en momentos de incertidumbre y pesimismo son fundamentales para evitar crisis y sobre todo recrear expectativas de futuro.