Paradójico pero cierto: si de verdad quieres disfrutar de tus días de vacaciones, es mejor que no te excedas en la cantidad. Nuestra idea de las vacaciones perfectas –un mes entero sin hacer nada, con los pies en la arena y un mojito en la mano– quizá sea más una fantasía que una cura. Según la ciencia, el mejor plan para recargar las pilas no es ni un año sabático ni un verano que dure hasta octubre. Es mucho más corto. Y, francamente, te hace reflexionar.