La vida de Carla Maronda era como la de cualquier joven de 25 años hasta que, un «maldito 23 de marzo» de 2024, una bacteria en una operación rutinaria le provocó una sepsis de la que sobrevivió, pero perdió las manos y los pies. Ana Escobar | EFE En marzo del 2024, una sepsis por infección bacteriana tras una cirugía cambió la vida de Carla Maronda y causó la amputación de sus manos y pies.