A los 16 años, Marc Míguez logró transformar un pequeño local de tres metros cuadrados en una marca gastronómica con dos sucursales activas en Buenos Aires y planes de expansión. El joven emprendedor apostó por un modelo simple basado en focaccias artesanales, redes sociales y una estrategia de crecimiento que hoy lo posiciona como uno de los casos más llamativos del emprendedurismo juvenil en Argentina. Según informó iProfesional, la historia comenzó cuando Marc tenía apenas 15 años.