Quién haya pasado tiempo en un aula lo sabe, hay días en los que mantener la atención de los alumnos/as puede parecer una misión imposible. Explicar, pedir silencio, repetir instrucciones… No es necesariamente falta de interés ni de disciplina. En muchos casos simplemente estamos trabajando con niños y niñas que viven en un entorno lleno de estímulos constantes. Pantallas, vídeos cortos, juegos rápidos, series llamativas… todo compite por su atención.