El domingo hablé con Fernando, y quedamos en que volveríamos a hablar. «El martes espero que me manden para casa», me dijo. A todos nos toca morir entre un ayer y un mañana. Hablamos de Vitín, poco, porque se le notaba muy cansado. Quería escribir algo «sobre lo de la camiseta de Madonna» y le dije que ya le contaría en cuanto estuviera de vuelta en casa: «No te lo vas a creer. Fuimos a ver el partido del Real Madrid en Balaídos y una reproducción enorme de su foto estaba colocada en el césped.