Lo que se suele mostrar de la arqueología desde las obras y producciones de la cultura popular es un pobre referente de la disciplina en sí. No es que todas las producciones fracasen al hacerlo -como muestra, tenemos The Dig (La Excavación) como muestra de cómo debe cubrirse en forma de film un gran hallazgo-, pero casi siempre patinan en dar reconocimiento no a lo que se ha descubierto, sino a quienes son sus legítimos herederos.