El fútbol es el deporte más popular en el mundo. En mi generación, e incluso en las actuales de diversos barrios en ciudades y pueblos del mundo, el fútbol lo comenzamos a jugar en la calle. Las tardes de "coladeritas" con los vecinos de la cuadra, hasta los partidos en los llanos, en los recreos de la escuela o en los torneos: el futbol era y es parte de las comunidades. Un deporte que hoy está secuestrado en sus esferas más altas, ahogadas en la corrupción política y económica.