En San Lázaro, la reforma electoral volvió a tropezar con la realidad.La iniciativa no pasó: obtuvo 234 votos a favor, 259 en contra y una abstención, lejos de la mayoría calificada que necesitaba. El mensaje fue claro: ni la narrativa de austeridad electoral alcanzó, ni los aliados del oficialismo quisieron acompañarla.PT, Partido Verde, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano cerraron filas en contra, con el argumento de que el sistema actual todavía garantiza pluralidad y representación.