El destino de Venezuela y de su gente permanece en incertidumbre, dolor y desesperación desde el 24 de junio, cuando dos sismos de magnitudes 7.1 y 7.5 les arrebataron la tranquilidad a los venezolanos. Pero esta tragedia requiere de la consideración de plan de evaluación de estructuras, manejo de tiempo y estrategias eficaces, según explica el especialista de rescate Nino Correa. En Venezuela, edificios, comunidades y diferentes tipos de infraestructura quedaron destruidos.