El gran problema de este tiempo, con sobredosis de estimulación en chutas compartidas, es que las personas se cansan de decidir. Cada día implica cientos de pequeñas decisiones que están convirtiendo vivir en un calvario del que salimos perdiendo cada noche. Qué ver, qué leer, qué comprar, qué contestar, qué ignorar, qué plan aceptar, qué noticia merece más atención.