Florentino Pérez ha sido tajante en estos primeros días de campaña electoral: no habrá debates con la oposición. Más que una sorpresa, es la tendencia habitual a lo largo de la historia. Cuando un candidato es aspirante a derrocar al poder establecido, fomenta los careos —cuantos más, mejor — y los lidera para impulsarse. Pero cuando llega a la presidencia los rehúye para no arriesgar o por temor. Sucede en la política, los hemos visto en el Real Madrid con Lorenzo Sanz.