Cambiar de opinión está muy bien, es algo humano y de hecho las personas más peligrosas son las que están siempre seguras de todo como si dudar les hiciera frágiles cuando es todo lo contrario. Mi hija Daniela, que acaba de llegar a este mundo, es la mejor demostración porque tenía que haber nacido la próxima semana, pero cambió de opinión y ya está aquí. ¿Le ha hecho eso más débil? Pues no.