Si te han empezado a salir manchas marrones en la cara y cada verano se marcan un poco más, es muy probable que estés lidiando con melasma. Muchas personas llegan a la consulta después de haber probado de todo: cremas milagro, remedios caseros, peelings agresivos e incluso láseres que, en ocasiones, solo han empeorado la situación. El error de base suele ser el mismo: buscar una cura inmediata para algo que, en realidad, se comporta como un problema crónico que hay que aprender a controlar.