La llegada del verano suele traer consigo una vorágine de cambios en la pequeña pantalla nacional. En este año, la cosa no ha sido diferente. El aterrizaje de la época estival ha provocado que las principales corporaciones audiovisuales se hayan ‘frotado los sesos’ en busca de formatos con los que sustituir a sus buques insignia y, al mismo tiempo, mantener o mejorar los números de audiencia cosechados a lo largo de todo el año. Este ha sido precisamente el caso de Televisión Española.