Pero la COVID no fue la primera advertencia. Antes llegaron el SARS, la gripe A, el Ébola o el Zika. Algunos provocaron pandemias, otros quedaron más contenidos, pero todos dejaron la misma lección, que los virus ya no necesitan avanzar lentamente. Les basta con encontrar un viajero que los transporte sin saberlo. A ello se suma un turismo cada vez más diverso y aventurero. Selvas, reservas naturales, aldeas aisladas o regiones apenas exploradas se han convertido en destinos deseados.