Llevo un tiempo inmersa en la consciencia de lo que sucede en un espacio ínfimo e incomprensible para el resto del mundo. El espacio que sucede entre una madre y una hija, ese espacio que, aunque se pueda compartir y narrar resulta tan íntimo y complejo que tan solo ellas acaban comprendiéndolo, a veces demasiado tarde, cada una en su mundo y a su manera. Como sucede en tantas otras relaciones.