Tinta invisible, de Javier Peña, convierte a Fernando, el padre del escritor, en un personaje literario para concederle unos minutos más de vida. Su padre murió a los 76 años, tras cuatro años de distanciamiento; por ello, el autor español quiso rendirle un homenaje en estas páginas, las cuales pueden etiquetarse como un ensayo literario cargado de emociones. La relación entre ambos se nutría de los libros, pues las historias eran una obsesión común.