Ese dolor, con el tiempo, se transformó en un motor. La víctima, entendió Carolina, no siempre tiene voz en el sistema de justicia. Ese fue el puente que la cruzó hacia la política. Su caso visibilizó el drama de las salideras bancarias, pero sintió que nada cambiaba de fondo. La necesidad de que "el que las hace, las paga" dejó de ser un consuelo personal para convertirse en una bandera. *** —¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando volvés al momento del ataque?