El proyecto “Escuelas Protegidas” nace de una preocupación legítima por la violencia escolar. Se trata de una realidad que afecta a estudiantes, docentes y familias, y que exige respuestas serias. Sin embargo, justamente por la relevancia del problema, la solución no puede descansar en reflejos punitivos que, bajo la promesa de proteger, podrían terminar profundizando aquello que dicen combatir. Sigue leyendo El artículo 6 del proyecto de ley en cuestión es un ejemplo de esto.