Culiacán, Sin. Rosendo Aispuro recorre en silencio lo que alguna vez fue una granja de camarón llena de vida en el municipio de Eldorado; ahí camina en la tierra que durante años le dio sustento, pero hoy está seca y sin esperanza. Bajo el sol intenso, el sonido lejano de motores de bombeo en predios vecinos contrasta con la quietud de sus estanques vacíos; a su alrededor, algunos acuacultores aún se arriesgan a sembrar; otras, granjas como la suya, han quedado detenidas en el tiempo.