fot. archiwum prywatne Frank Simmonds era adicto al crack y cuando estaba a punto de suicidarse Dios le cambió la vida. Ahora, según cuenta su mujer en esta entrevista, es un santo Frank Simmonds era adicto a las drogas y vivía en las calles más duras de Nueva York. Una noche fría planeó suicidarse, pero le prometió a Dios que le iba a servir por el resto de su vida si éste le detenía.