Pupitres vacíos de un colegio. / EFE El acoso escolar y el ciberacoso son, ante todo, transgresiones morales que afectan cada día a miles de escolares; pero ni la víctima ni el agresor están solos. En cada episodio hay testigos, observadores más o menos pasivos o activos. Compañeros y/o compañeras que ven, que interpretan, que juzgan que algo está mal y que, sin embargo, no siempre actúan. ¿Qué despierta en unos lo que en otros permanece dormido?