ANÁLISIS OPUS PRISM PEAK Si algo deja claro OPUS: Prism Peak desde el primer momento es que no necesita hacer ruido para destacar. No hay grandes explosiones, ni sistemas complejos, ni una estructura pensada para engancharte a base de estímulos constantes. Lo que propone es mucho más sencillo: parar, mirar y sentir. Y lo curioso es que, precisamente por eso, funciona tan bien. Estamos ante una aventura narrativa, pero llena de matices.