Este 17 de junio de 2026, ha muerto Carlo Ginzburg (Turín, 1939 - Bolonia, 2026) a los ochenta y siete años. Con él desaparece uno de los intelectuales más singulares y perturbadores que ha dado la historiografía europea del siglo XX: un hombre que supo ver en las actas de la Inquisición el cosmos entero de un molinero analfabeto, que convirtió la pista más insignificante en la palanca con la que levantar verdades que el tiempo y el poder habían sepultado.