El fútbol, que es la vida para algunos hombres que amo, tiene esta semana un desafío gigante. Ningún partido, ninguna victoria, ningún éxito podrá salvar el derrumbado prestigio de la FIFA, una organización de dudoso fondo. A miles de millones de personas les gusta el fútbol porque (entre otras cosas) aún manda la voluntad del balón.